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SOBRE MI

Mi madre tenía un tocador en su habitación, lo había heredado de mi abuela. En sus cajones había tesoros en forma de collares, pendientes y anillos. Cuando ella se encontraba atareada en la cocina, yo me sentaba al tocador y me probaba uno a uno todos sus accesorios. Lo hacía con mucho cuidado de guardarlos tal y como los había encontrado, para que ella no se percatara de mi intromisión.

 

Conforme fui cumpliendo años, mi madre empezó a prestarme sus joyitas: una gargantilla de plata con una cruz y los primeros aritos dorados eran mis preferidos, aunque cada noche sabía que tenía que devolverlos a su tocador.

Una mañana de Reyes, entre los regalos había un pequeño joyero de madera. ¡Me sentí tan mayor! Enseguida empezaron a entrar pendientes, me gustaban los brillantitos de colores. Con 15 años fui a la farmacia de mi barrio a que el farmacéutico, Don Eustoquio, me hiciera dos agujeritos más, ¡estaba nerviosísima! No conté nada en casa, aunque a mi padre no le hizo ninguna gracia cuando me los descubrió. A mis primas y amigas les encantaron, así que las siguientes semanas fui acompañando a todas a mi farmacia para hacerse nuevos pendientes.

A día de hoy tengo 7 agujeritos entre ambas orejas y un joyero más grande. He desarrollado el arte de hacerme la sueca cuando mi hija de 6 años se prueba mis joyitas. Ahora soy yo la que anda ajetreada el día entero con la gestión de Strending y atendiendo dos niños. ¡Necesito días de 30 horas!

Tengo poco tiempo para arreglarme ante el espejo, pero soy incapaz de salir de casa sin pendientes. Me siento desnuda sin ellos. Habitualmente llevo aritos mini porque son cómodos para dormir, pero los días que me levanto con ojeras, me planto unos pendientes grandotes, me pinto los labios, y las ojeras pasan a un tercer plano. Es mi truco de belleza y estilo en menos de 1 minuto. No lo leerás en las revistas, pero funciona.

Por eso disfruto tanto de mi trabajo, porque desde 2012 ayudo a mujeres como tú a mejorar cómo se ven ante el espejo cada día. Un accesorio poderoso puede cambiar totalmente cómo te sientes: más luminosa, más estilosa, más moderna. Me encanta transmitir ese arte a mis clientas y que, con un solo gesto, puedan verse mejor antes de salir de casa por las mañanas. 

¡Quiero ayudarte a sentirte guapa cada día!

Descúbrelo aquí.

 

Un fuerte abrazo,

María

 

Quien soy detrás de Strending